Cada cuatro años pasa lo mismo: millones de personas se paralizan frente a una pantalla viendo cómo un capitán levanta el trofeo más importante del futbol. Es una imagen que ya forma parte de la cultura popular, pero muy pocos conocen todo lo que existe detrás de esa copa dorada.
Porque antes del diseño actual, antes de las celebraciones virales y de las fotos históricas, existió otro trofeo. Uno que incluso fue robado más de una vez y terminó convertido en una auténtica leyenda del deporte.

La primera copa del Mundial no era la que conocemos hoy
Cuando la FIFA organizó el primer Mundial en 1930, necesitaba un trofeo que representara el torneo más importante del planeta.
El diseño fue realizado por el escultor francés Abel Lafleur, quien creó una figura inspirada en Niké, la diosa griega de la victoria. La copa estaba hecha de plata esterlina bañada en oro y tenía una base de lapislázuli.
En ese momento el trofeo todavía no se llamaba Jules Rimet. Su nombre original era simplemente “Victory”.

¿Quién fue Jules Rimet y por qué la copa cambió de nombre?
Años después, el trofeo fue rebautizado como Copa Jules Rimet en honor a Jules Rimet, presidente de FIFA entre 1921 y 1954 y una de las figuras clave para convertir la Copa del Mundo en un torneo internacional.
Rimet impulsó el crecimiento del futbol fuera de Europa y ayudó a que el Mundial se consolidara como un evento global en una época donde viajar entre continentes todavía era complicado.
El cambio de nombre fue un reconocimiento directo a su impacto en la historia del futbol.

El robo que convirtió al trofeo en una leyenda
La historia de la copa dio un giro completamente inesperado en 1966, justo antes del Mundial celebrado en Inglaterra.
Mientras el trofeo era exhibido en Londres, desapareció. Literalmente alguien lo robó durante una exposición pública, provocando uno de los momentos más caóticos en la historia del torneo.
Durante varios días nadie sabía dónde estaba la copa. La búsqueda se volvió noticia internacional hasta que ocurrió algo todavía más surrealista.
Un perro llamado Pickles encontró el trofeo envuelto en papel periódico debajo de unos arbustos mientras paseaba con su dueño. La historia convirtió a Pickles en una celebridad instantánea y ayudó a que el robo del trofeo se volviera uno de los episodios más recordados en la historia de los mundiales.

Brasil se quedó con la Jules Rimet para siempre
La FIFA había establecido una regla muy clara: la selección que ganara tres Copas del Mundo podría quedarse con el trofeo original de manera definitiva.
Eso ocurrió en 1970, cuando Selección de fútbol de Brasil conquistó su tercer campeonato mundial después de vencer a Italia en la final disputada en México.
Con figuras como Pelé, Brasil se convirtió en el dueño permanente de la Copa Jules Rimet.

El triste final de la Copa Jules Rimet
En 1983, el trofeo fue robado nuevamente, esta vez en Río de Janeiro.
A diferencia de lo ocurrido en Inglaterra años antes, la copa nunca apareció.
De acuerdo con distintas investigaciones y reportes citados por FIFA, se cree que el trofeo original fue fundido y vendido como oro, aunque jamás pudo confirmarse oficialmente qué ocurrió con él después del robo.
Desde entonces, la Jules Rimet quedó convertida en uno de los objetos perdidos más famosos en la historia del deporte.

Así nació el trofeo actual de la Copa del Mundo
Tras la victoria de Brasil en 1970 y la retirada definitiva de la Jules Rimet, FIFA organizó un concurso para diseñar un nuevo trofeo.
El diseño ganador fue creado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga.
La copa actual está hecha de oro de 18 quilates y muestra a dos figuras humanas sosteniendo el planeta Tierra.

A diferencia del trofeo anterior, esta copa no puede quedarse permanentemente con ninguna selección. Los campeones reciben una réplica, mientras que el original permanece bajo resguardo de FIFA.
Y aunque el diseño cambió, el significado sigue siendo exactamente el mismo: levantarla continúa siendo el sueño máximo de cualquier futbolista.








