Enfoque Deportes .- La infancia de Sadio Mané fue lamentablemente una más con similitud a la inmensa mayoría de los niños de países pobres de África, y en este caso muy en específico en la localidad senegalesa de Bambali, una población triste sin agua potable, con pobreza en cada rincón y escasez de servicios médicos, pero el futbol cambió la vida de Sadio y de Bambali.
A los 7 años se quedó huérfano de padre y aunque la calle y las pelotas de trapo eran su distractor, su familia no veía en Sadio un futuro cierto, por el contrario, creían que el futbol le hacía perder el tiempo y querían que trabajara en cualquier cosa pero que ayudara llevando algo de dinero a la raquítica economía familiar.
El joven de 15 años tenía en la mente solo el balompié así que se escapó para ir a la capital Dakar y hacer pruebas en la academia “Generatión Foot”, misma que lo catapultó a Europa. De ahí a Metz de Francia, Salzburgo de Austria, Southampton y Liverpool de Inglaterra, Bayern Munich de Alemania y Al -Nassr de Arabia.
Sadio Mané es atacante y líder de la selección de Senegal que jugará la Copa del Mundo 2026, además de realizar una gran labor humanitaria donando mucho dinero para la construcción de escuelas y hospitales en su país, principalmente en Bambali








