En el camino hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026, el crecimiento de “Hormiga” González comienza a instalar su nombre en la conversación sobre la delantera de la selección mexicana. El atacante vive un momento ascendente que lo perfila como una alternativa viable dentro del esquema ofensivo, ya sea como revulsivo o incluso como titular en escenarios específicos.
Su perfil destaca por la eficacia en espacios reducidos, movilidad constante dentro del área y una notable confianza frente al arco, cualidades que lo diferencian dentro del actual abanico de delanteros mexicanos. En torneos cortos como un Mundial, donde cada oportunidad puede definir el rumbo de un partido, este tipo de características adquiere un valor determinante.
Más allá de lo individual, su irrupción también refleja un cambio de tendencia en la Liga MX. El protagonismo de jugadores nacionales comienza a recuperar terreno en un mercado históricamente dominado por talento extranjero, lo que podría influir directamente en la conformación del equipo mexicano rumbo a 2026.








